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¿ Y tanto estudiar para eso ?

lunes, 18 de febrero de 2008

Según publica verdad.es el Doctor Martí Romera afirma que "En la Sierra se vive mejor".

Esto lo afirma después de un estudio realizado en Riopar concluyendo que el ejercicio físico y el mantenimiento de las tareas cotidianas hace que "en Ripoar se envejezca muy bien".

Señor Martí, haga un estudio en la aldea de Peñarrubia y constate que no solo se envejece bien, sino que se vive también muy bien.

... y alguno pensará mientras lea esto, "que sabrás tu de eso".


2 comentarios:

vicenta dijo...

Lo mismo me dice a mi madre: Tanto estudiar pa'eso!
ESpero que mi hija no le haga mucho caso!!

Anónimo dijo...

Soy "de pueblo" y por motivos laborales estoy viviendo en una gran ciudad. A medida que pasan los años, cada día me doy cuenta que me estoy perdiendo una parte muy importante e irrecuperable de mi vida, por vivir en la ciudad. Como la mayoría de cosas importantes en la vida, sólo se aprecian cuando no las tienes: el agua, la salud, la familia y por supuesto de lo que estamos hablando y aún no hemos mencionado: La felicidad. No quiero hablar de pirámides de necesidades, ni de teorías varias, simplemente des de mi experiencia decir que anhelo cada vez más la vida de pueblo (en mi caso en los pirineos pero se puede aplicar perfectamente a la sierra) y que mi máxima es poder dar a mis hijos la misma infancia y juventud que yo recibí en la montaña.
Como yo probablemente hay muchísima gente que se planean poder dar un vuelco total a su vida y permitirse abandonar la urbe para vivir en un pueblo, en un vallecito, en la sierra, en definitiva lejos de la especulación, del caos viario, de polución, de la inseguridad y sobre todo del anonimato, donde la gente se cruza por la calle sin saludarse y ni tan siquiera vecinos de la misma escalera se conocen.
Tengo amigos de toda la vida en el pueblo que optaron en su día por no continuar sus estudios más allá de un módulo de FP, sin embargo aún con trabajos menos remunerados viven con una calidad de vida que es imposible de alcanzar en la urbe. Y vuelvo a lanzar la pregunta del millón: Ha valida la pena el esfuerzo? También quiero responder que quizá yo aprecio mucho más y valoro notablemente la carencia de una vida sana, tranquila, participativa socialmente y coloquial, que mi amigo que no ha conocido otro tipo de vida y sociedad.